… y llegó la hora de nuestro concierto, hacia las 11 de la noche. Como suele suceder en estos festivales, casi todo es “visto y no visto”… ¡Al escenario! ¡Conectar los cables! ¡Parece que funciona! Elliott prueba su guitarra. Todos le oimos. “¡1-2-3-4!”… “Green River”.
Mi ampli está a toda hostia del anterior grupo, una muralla de bajo me rodea. Logro hacer señas al técnico de monitores para que me baje a la vez que bajo también el volumen del ampli. En unos segundos la situación está bajo control… we’re groovin’! La siguiente gran duda se resuelve pronto: oigo mis coros en el monitor. A partir de aquí, simplemente se trata de tocar…
Es curioso, ahora mismo no recuerdo si la siguiente canción fue “On Elvis Presley’s Birthday” o “Last Of The Rock Stars”. En cualquier caso, esas dos fueron las canciones elegidas, creo que en ese orden. Resulta difícil condensar en 3 canciones la intensidad de un concierto – cada una tiene su lugar y marca un momento preciso en el show, y tratar de hacer aparecer ese sentimiento de la nada es un trabajo difícil. Aún así, creo que lo conseguimos, y la respuesta del público así pareció afirmarlo.
A continuación nos acompañó Chris Wilson (Flamin’ Groovies) en una rockera “All Along The Watchtower”, por supuesto sin ningún tipo de ensayo previo. Caida libre… a punto de saltar del avión, le pregunto a Danny “¿qué vamos a hacer?” y me contesta “¡no lo sé!” mientras suenan los primeros acordes. En dos segundos encontramos el patrón de bombo y bajo, a partir de ahí solo queda invocar a Bob y a Jimi.
También tocamos con Chris una atropellada versión de “Stagger Lee”/”The Wanderer” que en nada se parece a lo que habíamos comentado en el camerino, aunque salimos del paso como podemos (con elegancia y discreción, a ser posible). Y para finalizar, Beverly Jo Scott nos acompaña en “Take Your Love Away” mientras el fusible de mi ampli de bajo se funde dejándonos a mi y a Danny completamente en pelotas y enviándome en una espiral de “notas jazzeras”… aunque el tren no descarrila y conseguimos completar la jugada, acabando con un poco de “windmilling” de Olivier, como suele ser habitual.
Y… ¡ya está! Con la adrenalina a tope salimos del escenario habiendo saboreado un mínimo bocado del más mítico escenario parisino, y esperando el momento de recrearlo viendo el DVD de los Stones! Por cierto, la primera vez que estuve allí fue viendo a Counting Crows (excelente concierto!!!), la segunda fue para tocar. Espero que la tercera sea para tocar con Stormy Mondays (como dice Danny, desear cosas grandes lleva el mismo trabajo que desear cosas pequeñas!!!).

Nota: tengo conciertos con Elliott, así que no podré terminar el diario y subir las fotos hasta el fin de semana
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