nov 04 10 Miércoles
The Rainy Season Show, Apolo (Barcelona), 6-11-04
Gracias a nuestro amigo Julián por enviarnos esta crónica del concierto del sábado:
¡Saludos desde Mallorca!
El pasado sábado día 6 de noviembre de 2004 mi hermano y yo cogimos un avión y nos acercamos hasta la sala Apolo para ver lo que ya se preveía que sería un concierto muy especial. Debo confesar que al principio no estaba muy convencido de viajar hasta Barcelona para ver a Elliott Murphy, ya que, por suerte, en Mallorca hemos podido disfrutar de su música en varias ocasiones (de hecho, ya le había visto tres veces en directo), aunque finalmente me convencí de que este concierto no me lo podía perder. El sábado a las 23:45 h. ya no me quedaba ninguna duda de haber acertado en mi decisión.
Llegamos muy pronto a la sala, para “inspeccionar” el terreno y porque se había pedido puntualidad. Al ver que las taquillas todavía estaban cerradas fuimos a dar una vuelta. Volvimos al cabo de un rato y seguía todo igual de tranquilo, todo, excepto que….. ¡¡alguien estaba ensayando en el interior!! Oímos que estaban tocando “You’re gonna chase love away”, curiosamente una de las tres que yo había votado y que estuvo presente en el set-list definitivo (finalmente también tocó On Romeo Street, pero no Lady Stiletto, de las otras dos que yo voté). Decidimos que lo mejor era no escuchar más, para no saber lo qué iba a tocar (es una de las cosas que más me gusta de los conciertos es precisamente el “¿qué-va-a-tocar-ahora?”), y más en un concierto como este, en el que las sorpresas en el repertorio estaban aseguradas. Entramos en un bar y pronto les vimos salir, primero Elliott, y después el resto. Más tarde abrieron la sala y compramos nuestras entradas. Finalmente, empezó el concierto. (Bastante puntual, en comparación con los otros que he visto de Elliott Murphy).
La primera canción fue tranquilita, Elliott y Olivier sin el resto de la banda nos deleitaron con una gran versión de una gran canción olvidada: “The Loser”. Tras esta introducción aparecieron Danny y Jorge (me desilusionó un poco no ver a Kenny al acordeón, ya que lo vi una vez en Mallorca y tenía ganas de verle otra vez). Y Danny (que empezó su recital particular, poderoso a la batería durante toda la noche), junto a Jorge (sobrio y soberbio) al bajo y a los dos monstruos que ya estaban en el escenario, desempolvaron otra obra maestra “If poets were kings” a la que siguieron unas poderosas versiones de “Sonny” y “Eurotour” (la única canción que no reconocí). Y llegó el turno para la que en mi opinión (y con el permiso de “On Elvis Presley’s Birthday”) es la mejor canción del sr. Murphy: “Caught short in the long run” dedicada a Kerry y Springsteen (porque, a veces, se pierde), seguida de “Small Room”, uno de los mejores momentos de la noche y otra canción sobre un pintor “I wish I was Picasso” (de la que olvidó la letra hasta que algunas Rainy Season Fans que teníamos al lado se la hicieron recordar).
Después empezó a contar la historia de cómo conoció a Federico Fellini (la misma historia que cuenta en su página web). Tras tirar al suelo varias veces los papeles que tenía en el atril, vivimos el momento más emotivo de la noche, y fuimos transportados hasta la capital romana con ese maravilloso homenaje al fallecido director italiano que es “Is Fellini really dead?”. Y de Roma, a las “Streets Of New York”, otra gema rescatada del baúl de los recuerdos.
Ahora llegaba el momento de cumplir con sus obligaciones maritales y tocó “The Best Kiss” , a petición de su mujer (que disfrutaba tanto del concierto como cualquier otro fan). Seguidamente dijo que cuando le propusieron la idea de hacer este concierto, bromeó con que, por favor, eligieran canciones cortas. Levantó una hoja de atril y nos enseñó la dylanesca letra de “On Romeo Street”, sin duda una de las más esperadas. Prosiguió con la siempre espléndida “On Elvis Presley’s Birthday” y una nueva sorpresa: una actualizada, modernizada “Bittersweet” que encajaba perfectamente con las composiciones más recientes, como la fantástica “All these days”. Pero las grandes emociones no terminaron aquí, ya que ahora era el turno para una de mis favoritas, “Irish Eyes” con un gran trabajo de Jorge a la mandolina.
Elliott se puso a hablar de nuevo, a contarnos que si treinta años atrás le hubieran preguntado dónde estaría hoy posiblemente hubiera contestado que en Beverly Hills, pero que no era así, sino que estaba aquí, en la Sala Apolo, de la Avinguda del Paral.lel de Barcelona, por incomprensibles designios del destino, ante una reducida audiencia que le había elegido las canciones que iba a interpretar. La rabiosa versión de “Destiny” terminó con una cuerda
de la guitarra de Elliott rota, lo que aprovechó para hacer una extraña-rapera versión del himno de Dylan “Like a rolling stone”(que tuve la suerte de oírsela escupir al mismísimo Zimmerman sólo unos meses antes también en Barcelona). No sé si fue coincidencia o es un recurso habitual, pero recuerdo que en un concierto que hizo en Pollença también aprovechó el hecho de que su fiel escudero le estaba cambiando una cuerda para tocar esta canción.
Entramos en la recta final del concierto, en la que una más que correcta “You got it made” daba paso a otro clásico, la “motera” “Something like Steve McQueen”, una canción imprescindible para los días en que uno esté deprimido y con ganas de enviarlo todo al carajo. La tranquila “St. Elmo’s Motel” precedió a la gran traca final. Todos los que siempre preferimos el blanco y negro fuimos transportados hasta el corazón de N.Y., hasta ese pequeño club llamado Max’s Kansas City, por el que desfilaron tiempo atrás unos jóvenes soñadores, desconocidos por aquel entonces, como el propio Elliott, Kenny Margolis o el mismísimo Bruce Springsteen, intentando abrirse camino con sus instrumentos y sus letras. La nostálgica “You’re gonna chase love away” nos puso los pelos de punta; y para terminar el concierto, el “Born to run” particular de Elliott Murphy, la siempre imprescindible “Diamonds by the yard”.
Llegan los bises. El primero, ese emocionante in crescendo en que se convierte “Greetings From Sydney”.
Para el segundo, Elliott solicitó la ayuda de una Rainy Season fan, que tuvo el honor de subir al escenario para “hacer llover” por primera vez. Danny Montgomery con el “Rain Maker” en la mano durante la interpretación de “Let it rain” fue sin duda la imagen del concierto.
Y pintamos las ventanas de negro para “Drive all night”, que empezó lenta pero terminó a un ritmo trepidante.
Un pequeño parón para decidir qué rumbo seguir. Veo que Jorge le hace señales con la mano a Danny, indicándole un “once” . Con los “eleven verses” de “Put it down” vivimos el último gran momento de la noche, aunque el concierto no acabó aquí, ya que sin interrupción estalló ante nosotros “Rock Ballad” con un solo interminable de ese genio de las seis cuerdas, esa mezcla de Django Reinhard y Jimi Hendrix, que es Big O, más conocido como el GRAN Olivier Durand.
Parecía que aquí iba a terminar definitivamente el concierto, pero Elliott se sumó a la fiesta que vivíamos en la sala y nos obsequió, nos aplastó, nos machacó, nos deleitó con dos nuevos tesoros: “Come on Louann” y “Last of the rock stars”, que, ahora sí, tras tres horas apasionantes, pusieron el broche de oro y punto final a una noche mágica, histórica, inolvidable. A las siete de la mañana íbamos a coger un vuelo para regresar a casa. Cuál fue nuestra sorpresa al ver allí, a las seis de la mañana, en la cola para sacar la tarjeta de embarque, a un personaje con una larga gabardina negra, pelo largo y una maleta. No era otro que Danny Montgomery. Tenía cara de estar maldiciendo la jodida luz de la mañana, de estar preguntándose para quién estuvieron cantando, sólo unas horas antes. Y yo pensé que lo hicieron por mí, para mi hermano, para los Rainy Season fans, para las 360 personas que se acercaron hasta la sala Apolo para vivir y disfrutar de una noche irrepetible, y para todos aquellos que no estuvieron y desearían haber estado allí y que sin duda algún día podrán rememorar gracias a la magia de los Bootlegs y los vídeos que espero no tarden mucho en cicular por internet.
Gracias a los Rainy Season fans por tener esta gran idea y organizarlo todo y a Elliott y a su banda por prestarse a hacer algo que desgraciadamente no saldrá en la prensa, ni en television, pero que sin duda fue un acontecimiento que jamás olvidaremos.
Un saludo a todos.
Julián Salas







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