Levon Helm en una Midnight Ramble de diciembre
(Foto tomada sin permiso del artista por dr.snitch)
(continuación de Nochevieja con Levon Helm)
One, two, three, four!
Ophelia, que cualquier otro se hubiera dejado para los bises, fue el inmejorable comienzo de un concierto inolvidable.
La alegría de Levon a la hora de tocar contagia a músicos y público, sigue siendo uno de los mejores cantantes del rock (incluso después del cáncer de garganta), y por supuesto su maestría y groove a la batería son inigualables.
Nos sorprendieron muchas más joyas de la época The Band de las que esperábamos: Such A Night, Long Black Veil, Evangeline, Rag Mama Rag, The Shape I’m In, Chest Fever, y cómo no, The Weight (ver setlist completo aquí).
La banda
Levon se acompaña bien: además de tener a Larry Campbell y Jimmy Vivino a las guitarras, en el escenario teníamos contrabajo, piano de cola, Hammond B3, un cuarteto de viento que tocaba desde tuba hasta saxo soprano (cada uno tocaba tres o cuatro “cuernos” diferentes), y una colaboración constante de vocalistas.
Además pudimos ver a Larry Campbell al violín; Amy Helm, que tuvo gran protagonismo vocal e instrumental, con la mandolina y la batería de su padre; Jimmy Vivino al Hammond; percusionistas variados; la voz de Alexis P. Suter; el propio Levon a la mandolina en los temas más rurales… Una auténtica fiesta.
Como invitado especial a la guitarra, Jim Weider, en palabras de Levon “el guitarrista que más años tocó en The Band” – a lo que alguien exclamó “Take that, Robbie!”, seguido de la carcajada general. Se ve que a pesar de los años, Levon no puede ver al egocéntrico Robertson ni en pintura.
Everytime the bluebird sings
My heart takes wings to the sky
Las tres vocalistas (Amy Helm, Theresa Williams y Fiona McBain) “robaron” el show cuando aparecieron para cantar, a capella, “una canción que aprendimos de Dolly Parton”.
Se hizo un silencio absoluto y sin siquiera usar un acorde o nota como referencia, se lanzaron a tres voces con “The Beautiful Lie”, deleitándonos con un sonido celestial, sublime, casi indescriptible: por momentos las voces parecían un pedal steel guitar, acordes que se deslizaban hacia otros y a la vez formaban la melodía, con una afinación perfecta.
Año nuevo
En algún momento, difuso en mi memoria entre tanta música, público y músicos brindamos por el año nuevo con cuenta atrás, una pequeña bola decorada bajando del techo de forma bastante cómica, un chupito de sidra y Auld Lang Syne.
Después de unas 6 horas de pie, entre conciertos y esperas, conseguimos un par de sillas para terminar este viaje musical que nos llevó por el blues, rock and roll, New Orleans, todo tipo de folk hasta desembocar en el rock clásico de The Band.
The Weight
Os dejo el único vídeo que he encontrado (está prohibido hacer fotos y grabar), The Weight, con un montón de invitados, entre ellos Chris Robinson. Imaginadlo con buen sonido, por favor…



¡Aaaaaaaaaaaggggggggghh! ¡Ponme ese peso a míiiiiiii!
Mmmmm, qué caramelín…
Por cierto, no sabía que Levon y Robbie se llevaran tan mal. Bueno, cosas del rock!