Jul 08 7 Lunes
Counting Crows, Ancienne Belgique (Bruselas), 2 jul 08

Fotos: Maartje (que estaba justo a mi lado en el concierto)
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Me resulta difícil contar el mejor concierto que he visto en mi vida. A apenas un metro del escenario, delante de Adam, en una de las mejores salas de concierto de Europa.
Rodeado además de un público europeo (educado, viendo el concierto sin empujones, sin lanzarse hacia el escenario), entusiasta (capaz de gritar, saltar y bailar cuando la ocasión es apropiada) y respetuoso (silencio sepulcral en los momentos más intensos, que no fueron pocos). Rara combinación.
Después de esto, jamás volveré a pagar por ver un concierto en un estadio, rodeado de tipos sudorosos que se empeñan en empujarme, pisarme y hacer karaoke colectivo mientras lucho por averiguar si el señor que veo en la pantalla de vídeo es el mismo que está en el escenario.
Situación privilegiada o no, la realidad es que Counting Crows son una banda acojonante, con actitud y autoridad, capaz de crear unas atmósferas musicales únicas. Añadamos a esto que tienen canciones extraordinarias, y unas letras de lo mejor que se ha escrito en los últimos 15 años.
Pero el verdadero plato fuerte es que el vocalista no se contenta con hacer bien su trabajo y dar todas las notas. Ni siquiera le basta con hacerlo muy bien.
Adam Duritz se deja la vida en el escenario para extraer de cada frase, de cada palabra, de cada sílaba, todo el significado y la emoción que pueden dar de sí.
Interpreta las canciones con la fuerza del mejor actor shakesperiano y la sinceridad de quien está contando historias verdaderas, con un brillo en los ojos que se convierte en el centro del huracán sonoro que nos envuelve al público y a la banda.
Su expresividad vocal iguala o supera la de Bruce Springsteen en el 78 (cualquier pirata de la gira del Darkness), Van Morrison en el 74 (el directo “It’s Too Late To Stop Now”) o Bob Dylan en el 66 (el famoso pirata-oficial “Royal Albert Hall”).
Su expresividad física yo diría que es única. Su cara, sus gestos y su mirada reflejan cada gota de tinta de las canciones. Sus equilibrios al borde del escenario, sus saltos, cada movimiento refuerza el significado de las canciones.
Mientras la banda sube al escenario Seguir leyendo…











