ene 11 24 Lunes
No es lo mismo robar un BMW en un concesionario que bajarse una canción de Víctor Manuel

Foto: (CC) 20minutos.es remixed por Jorge Otero (CC)
Teddy Bautista y las redes sociales
Hace unos días asistí -por insistencia de un amigo- a una charla de Teddy Bautista, presidente ejecutivo de la Sociedad General de Autores y editores (SGAE), sobre “el futuro de los creadores en las redes sociales”. Presentaba Víctor Manuel, con Hevia como casi mudo compañero de mesa. Moderaba el gran Javier Blanco, decano de la crítica musical asturiana.
La pregunta que nos rondaba a todos por la cabeza era “¿pero qué sabrán estos de redes sociales?”, aunque eso no frenó la asistencia de un público compuesto abrumadoramente por socios de SGAE.
La charla fue muy densa, pero de redes sociales, poco: si mal no recuerdo, las palabras “Facebook” y “Twitter” no llegaron ni a pronunciarse.
La gran idea de Teddy es ésta: “España tiene que competir en las redes sociales contra la cultura angloamericana”. Una pena que no nos haya contado tambíen cómo podemos hacerlo.
Algunas perlas
Víctor Manuel contó una anécdota en la cual una madre e hija, asistentes a un concierto, no tuvieron reparo en admitir que se bajaban sus canciones, gracias a la pericia informática de la hija. Lo triste es que lo contaba como si no se tratara de algo positivo, tanto para él como para ellas.
Me sorprendieron algunas cosas, como la pueril equiparación de la propiedad privada con la propiedad intelectual, y los consabidos comentarios del público asistente acerca de ir a concesionarios y llevarse vehículos gratis. Teddy jugó para su público y reutilizó el argumento en lugar de poner las cosas en su sitio:
“no entiendo por qué la gente cuestiona la propiedad intelectual y no la propiedad privada” (Teddy Bautista)
Teddy, la propiedad intelectual es limitada por su propia naturaleza jurídica, y jamás podrá equipararse a la propiedad privada. Habla con cualquier estudiante de Derecho.
Las contradicciones de Teddy
Lo más sorprendente de Teddy Bautista son sus contradicciones:
Es un teórico, incluso erudito, pero capaz de mezclar su erudición con errores garrafales, como el ya mencionado, o una supuesta “tercera generación” de internet y algunos otros.
Hay un abismo entre la teoría y la práctica. Sobre el papel, es partidario de la diversidad cultural. En la práctica, es un valedor de la cultura monopolista, y no le mencionemos la idea, más simple aún, de acceso a la cultura, ya que no la entiende si no es previo pago.
Argumenta a capricho con “lo que es justo” y “lo que es legal”, sin seguir con coherencia sus argumentos. Es capaz de defender que las peluquerías paguen a la SGAE, porque es legal, a pesar de que muchos socios de SGAE opinan que no es justo. Sin embargo, critica el intercambio de archivos por internet y las páginas de enlaces, que son legales, porque no le parecen justas ni él ni a sus creadores.
Es rápido a la hora de decir “internautas somos todos”, pero es igual de rápido a la hora de defender su pomposa élite de “creadores”. Es cierto: internautas somos todos, pero creadores también.
Habla de soluciones, como que sean las telecos las que paguen los derechos de autor, o de innovaciones como Spotify, o de problemas reales como la banda ancha cara y mala que tenemos. Cuando llega el momento de actuar, prefiere optar por la “ley Sinde” y por defender las medidas represivas. Tiene envidia de Francia y su vergonzosa “ley de los tres avisos” con corte de internet a los infractores.
Ruegos y preguntas
Después de almacenar adrenalina durante toda la charla, al final pedí la palabra. Llegué de milagro: me tocó el último turno, que aproveché para recriminarle a Teddy lo expuesto en este artículo.
También tuve que explicar a la concurrencia algo tan obvio como que si te llevas un coche de un concesionario, el coche ya no está en el concesionario; mientras que esa canción de Víctor Manuel bajada de internet no desaparece de ningún sitio sino que se multiplica.
No lo entendieron.













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